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La Iglesia Nazareno de Marshalltown es una iglesia de gente común que desea buscar a Dios, servir a los demás, y compartir la vida en común.

 

El servicio de adoración los domingos a las 10:45 a.m.

 

Dirección: 1015 S Center St, Marshalltown, IA 50158

 

Creencias

Nuestra iglesia local de Marshalltown es parte de una denominación más grande, la Iglesia del Nazareno.

 

La Iglesia del Nazareno es la denominación más grande dentro de la tradición clásica wesleyana de santidad. La doctrina que distingue a la Iglesia del Nazareno y a otras denominaciones wesleyanas de la mayoría de las demás denominaciones cristianas es la doctrina de entera santificación. Los nazarenos creen que Dios llama a los cristianos a una vida de santidad que es marcada por un acto de Dios, limpiando el corazón del pecado original y llenando al individuo de amor por Dios y por la humanidad.

Esta experiencia es marcada por la entera consagración del creyente a la voluntad de Dios y es seguida por una vida que busca servir a Dios a través del servicio a los demás. Al igual que la salvación, la entera santificación es un acto de gracia que proviene de Dios, no de nuestras obras. Nuestro continuo servicio a Dios es un acto de amor por el cual demostramos nuestra apreciación por la gracia que nos ha sido extendida a través de la muerte y resurrección de Jesucristo. 

 

Declaración convenida de fe

Estas son las creencias que los nazarenos afirman como verdad: 

Creemos en un solo Dios — Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Creemos que las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, dadas por inspiración plenaria, contienen toda la verdad necesaria para la fe y la vida cristiana.

Creemos que el ser humano nace con una naturaleza caída y, por lo tanto, está inclinado al mal continuamente.

Creemos que los que permanecen impenitentes hasta el fin están perdidos eternamente y sin esperanza.  

Creemos que la expiación por medio de Jesucristo es para toda la raza humana; y que todo aquel que se arrepiente y cree en el Señor Jesucristo es justificado, regenerado y salvado del dominio del pecado.

Creemos que los creyentes han de ser enteramente santificados, subsecuente a la regeneración, por medio de la fe en el Señor Jesucristo.

Creemos que el Espíritu Santo da testimonio del nuevo nacimiento y también de la entera santificación de los creyentes.

Creemos que nuestro Señor regresará, que los muertos resucitarán y que se llevará a cabo el juicio final.